En estas mañanas frías de invierno comienza uno de los trabajos más importantes en el viñedo: la poda; una tarea esencial para garantizar una cosecha saludable y de alta calidad. Pero ¿Por qué es importante la poda de la viña?

Para empezar, es fundamental saber que la vid puede llegar a alcanzar hasta los 30 metros de longitud en su estado natural. Es decir, a la viña lo que le preocupa es crecer y expandirse. No le preocupa la calidad de sus frutos, tan solo la cantidad. Por este motivo, la poda es tan importante.

¿Por qué es importante la poda de la viña?

Si la viña se deja sin atender, crecerá sin control. A ella no le importa si las uvas son maduras o verdes, pero a nosotros sí. Mediante la poda se controla el crecimiento de la viña para mejorar su rendimiento y calidad de las uvas. Se producirán menos uvas, pero de mejor calidad; con más color, cuerpo, aroma… vamos, lo que se necesita para un buen vino.

Una vid sin podar produce muchas uvas pequeñas, pero ácidas. Es cierto que a mayor volumen de ramas, se producen más racimos, pero dichos racimos maduran con dificultad, son de tamaño reducido y de peor calidad.

Por tanto, aunque parezca mentira, es en el momento de la poda cuando se deciden muchas cosas sobre el futuro del vino que está por llegar.

¿Cuándo se poda la viña?

Aunque el  momento óptimo para la poda depende de muchos factores (como el clima, el suelo, la variedad o la edad de la viña) se puede decir que el invierno es la mejor época para realizarla.

En este momento, los sarmientos y ramas están secas, las hojas se han caído y la viña está en reposo. La savia no se mueve y, por ello, aunque se hagan heridas en la planta esta no sufre.

¡Ojo! pero no hay que hacerla demasiado pronto ni demasiad tarde. Si se hace demasiado pronto y no está en completo reposo, podemos dañarla con los cortes. Por otro lado, si se hace tarde, la planta podría estar saliendo de su reposo y le costará recuperarse de las heridas producidas por la poda.

Ya, ya, parece complicado saber el momento exacto… por ello, es importante entender como se comporta cada planta y año tras año aprender de ella para conducirla mejor e intervenirla cuando sea adecuado.